The Heaven Kingdom

Mi pasado, el presente y nuestro futuro.

-¡¡¡Por ti!!! ¡¡¡Por ti volaré!!! Por cielos y mares hasta que al fin llegué a tu amor- le dijo entre lágrimas. Ella sin decir nada cerró sus ojos y se refugió en su pecho. Él la abrazó muy fuerte. Ella alzó su mirada hacia sus ojos y extendió sus labios a los de él. Al fin, después de mucho tiempo, pasó lo que él quería que pasara: se besaron.

Siguió caminando por entre los que se burlaban de él. Alzaba su cabeza con orgullo y valentía. Sus discípulos lo seguían temerosamente. Al final del camino, quien lo lideraba lo miró a los ojos y le dijo: ‘Ya no eres bienvenido aquí’. Así fue su partida de ese lugar.

-¡Dejen de hacer lo que están haciendo!- Nos gritó inclementemente. Se volteó y se fue tirando la puerta de nuestro apartamento. Anonadados, nos miramos a los ojos y dije: definitivamente esto es de Dios. Ella asintió con su cabeza y me abrazó.

A la semana siguiente nos llegó una carta del Consejo de Pastores de la ciudad diciendo que no fuéramos a sus iglesias. Sin embargo, seguimos adelante en la visión que teníamos.

Delirando en fiebre creyó ver a un ángel. Y lo era. Su esposa se acercaba para acompañarlo. Después de todo, ella juró que estaría con él y sería con él. A la mañana siguiente, él despertó totalmente recuperado de lo que, para los nativos, era una extraña enfermedad. Ella, acurrucada entre sus brazos, sólo dormía como un bebé porque había ganado una batalla.

Con lágrimas en sus ojos despidió de cerca y de lejos a su mejor amigo, a la madre de sus hijos, a su princesa y a su hijito. Ellos salieron del país para encontrar lo que acá no había: libertad. Él por su lado decidió quedarse para estar en un lugar donde pudieran encontrarlo de vuelta.

“Y yo que pensaba que te había olvidado. Hasta que me encontré con la soledad. En la distancia y en mi secreto, entre mi casa y la tuya, de mi corazón hasta estas palabras: ¡Te amo!”

Con un beso y un abrazo se despidieron. Se prometieron que, algún día, se iban a ver de nuevo. No importando si alguno de los dos estuviera con alguien; ellos se amarán por siempre.

En el aeropuerto lo acompañan sus discipulos más fieles, sus padres y su mejor amigo .

-Cuídate y pórtate bien. Mucha cordura- le dice su mamá mientras le daba un abrazo .

-Vaya con Dios, mijo. Me trae algo de por allá- dice su papá y lo besa en la frente. Fue ahí cuando sintió que ellos estarían bien.

“Todo esto fue lo que hice en el tiempo que estuve en esta tierra. Ahora espero hacer mucho más en el eterno tiempo que viene en Su reino”.

Atendiendo a su llamado se echaron hacia el escenario. Nadie sabía que iba a suceder hasta que uno de los convidados dijo en voz fuerte y preocupada: -¡¡¡Perdóname. Por favor sálvame!!!- Y ahí fue cuando todos comenzamos a orar y el Señor sanó a los enfermos y liberó a los endemoniados. Y hubo grande bonanza.

Ella empezó el recital con una canción muy conmovedora. Cuando sus dedos tocaron la primera nota de la canción supe que era suyo. No me quedaban dudas. Ella es la madre de mis hijos.

-Es hora de volver- Dijo en su particular tono -Es hora, amor- Mis ojos se llenaron de nostalgia (Claro). Y me abrazó como cuando una madre deja ir a su hijo amado. Y así duramos toda la noche. Al día siguiente fuimos a la agencia de viajes para comprar tres tiquetes. Sólo bastaba esperar 5 días para estar donde nací.

-Estás hermosa- dijo en un tono muy tímido pero firme -.

-Gracias. Tú también- respondió ella con inclemente coquetería. Se sentaron en la misma y por tres horas hablaron de sus vidas y en donde estaban. Al final de la velada él la acompañó hasta su casa. Estando los dos en la puerta se miraron a los ojos. Y hubo otro silencio.

Con lo que había ahorrado fue al centro comercial y compró un traje negro muy elegante. Llegó a la ceremonia de graduación expectando verla. Mientras él se servía un poco de vino algo desvío su atención hacia la puerta:  Era ella quien entraba con un vestido blanco largo que realzaba el color de su piel. Para el fue como ver a un ángel. Y hubo nerviosismo en él.

Era su primera mañana en la universidad. Por cinco años había luchado para estar aquí. Atrás dejo su laptop y su guitarra. Se sentó; no muy al frente y, tampoco, no muy atrás. Cuando abrió su Biblia encontró una nota de sus amigos. ‘Te amamos mucho’, decía. Por dentro, lloraba pero se contuvo. Y hubo paz en su mente.

-¡¡¡Ahhhh!!!- gritando de dolor por su corazón herido se revolcaba en el suelo -¡¡¡Ahhhhhh,  me duele!!!- Atónitos por lo que estaba pasando, sus amigos lo rodearon. Ella, llorando, clamaba al Señor.

-¡¡¡Sálvalo,  no me dejes sola!!!-. De repente el dolor cesó y su compañero de dormitorio comprendió que fue el Señor quien había hecho el milagro. Ahí se dio cuenta de cuál era su llamado.

Fue en el pasillo principal cerca a la oficina del director. La vi y me enamoré. Era como si caminaba sobre el aire. Es hermosa. Voltéadome, al lado opuesto, dándole la espalda, sentí miedo y alegría. Y sonó una canción en mi cabeza: heaven knows I’ve waiting too long

Son los primeros minutos de este nuevo año, estando él lejos de su casa. Absorto por el espectáculo sobre el río, una lágrima rueda por su mejilla reflejando su tristeza porque tiene a su mejor amigo al otro lado del mundo. Pero ella, mirándole a los ojos, también humedecidos, le dice:  Yo me iré contigo; te amo y tu vida es mi vida. Y se abrazaron y él la besó como nunca antes había besado a alguien. Y hubo alegría.

Son las 3 de la mañana allá; las 5 de la tarde, acá. Virtualmente se miran a los ojos. Él le pregunta ¿cómo estás amigo? Él contesta Bien amigo. Feliz cumpleaños -Abatido en felicidad, responde – Gracias, para ti también-.

Hace tres años que está lejos. Desde hace dos, camina por la playa todos los días. Hace un año que se sienta cada viernes después del trabajo en una banca en el Yellow Park a pensar en su país. El verde de los árboles, el azul del cielo, las risas de los niños, las cuerdas de su guitarra; todo esto para él es tan confuso. La gracia de Dios hace que llore todos los días. Gracias, mi Señor.

Mirándole a los sus ojos negros, él preguntó:

-¿Me esperarías?-. Ella con voz entrecortada por el dolor de su inevitable partida dijo-: No sé si esto es a prueba de océanos y …- interrumpió él con las palabras que nunca se debían decir -: Entonces ven conmigo-. Y hubo un silencio.

5 comentarios hacia "Mi pasado, el presente y nuestro futuro."

Acabo de descubrir que me gusta como escribes. Como siempre me quedan preguntas pero no todas las explicaciones son necesarias.

Me gusto este.

Gracias y bueno, si decides preguntar con mucho gusto responderé. Si no preguntas todo bien.

Sigo teniendo la extraña sensación.

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Mi nombre es Jaime Alvarez. Oriundo de Las Barrancas de San Nicolás soy un joven de 24 años trastornado por Dios y la estupidez. Intento ser cristiano y me vá mas o menos. Este es mi blog para hablar cosas terrenales, normales, subnormales y divinas.

Siganme los buenos.

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