The Heaven Kingdom

Gente, me voy para blogspot.

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Chao

Después de estas dos semanas sin haber publicado algo, hoy me inspiré. Sepan que no dejé de escribir por algo como algún tedioso y aburrido trabajo universitario. De hecho, ese trabajo aún no lo he hecho. Simplemente la inspiración se fue.

Generalmente, los demás artículos los había escrito porque tenía algo que decir pero, más que eso, era la sensación del deber de decir algo en contra de la estupidez abundante y conciente de esta sociedad. Este blog no fue la única parte, de lo relevante que hago, que se quedó sin combustible azul. La música, la lectura (de la Palabra), la oración, la célula, los discípulos y el Señor también se vieron afectados. Me quedé sin mi gasolina especial que me hacía un astronauta. Aunque tuve buenas semanas, llenas de algo maravilloso llamado amor. Cada vez que pasaba por El Vidente o leía Entrelíneas, recordaba que tenía un blog que atender.¿Por qué se me apagó el motor creativo-escrito? No lo sé. Debe ser porque me sentía bien o porque ya dejé de ponerme la túnica blanca y cargar el sable de luz verde y ser el crítico observador de las situaciones. Después de estas dos semanas, estoy más cerca de lo que quiero alcanzar y ser.

En una tarde fría y mojada me decidí a ver una de mis peliculas favorita: My Blueberry Nights  (con Norah Jones, Jude Law y otros), tratando de seguirle la corriente a esa tarde. Recuerdo que ese día estaba melancólico grado cinco. Discusiones, explicaciones y arrepentimientos llenaron una ventana de mi msn pero ternura, misericordia y aceptación estaban en otra. Todo eso me llevó a esa categoría  melancólica.

Cuando salieron a escena los trozitos de melones y  los arándanos, enlazados por crema de leche, acompañados de un gordo, viejo y parco bajo, y una voz algo azul, algo amarillo; las fibras mentales y cósmicas que se habían oxidado, volvieron a funcionar. Me dejé llevar por cada segundo de esa maravillosa obra. A la hora, ya estaba de vuelta. Tenía algo que escribir.

Sé que los que me leen son aquellas personas más cercanas espiritualmente; sé que me conocen. Y saben que nada de esto tendría sentido si fuera una solitaria y simple nota. Tengo que decirles, amigos, que vuelvan a ese lugar de recarga emocional, almática y espiritual. Vuelvan a soñar en grande para que alcancen un mundo. Si tienes que orar, ora de nuevo. Si tienes que leer Biblia, léela de nuevo. Busca eso, que sin palabras te susurró a tus oídos -para esto nacistes, para hacer esto-. Si tienen suerte, algo nuevo estará ahí. Chao.

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La verdad me cuesta hablar de mi familia. Es una de mis miserias. Yo no puedo decir que los quiero abiertamente pero definitivamente ellos hacen parte de lo que considero es lo mejor para mi vida. Cuando me pidieron que escribiera de mi familia me tomé mucho tiempo porque no suelo escribir verdades mentirosas. Si hablara lo que quiero hablar de mi familia me pondría a llorar porque no es lo que yo quiero de una familia. Pero bueno, aqui voy.

Mi familia la componemos el Sr. Jorge Rafael, la Sra. Beatriz Elena, mi hermano Jorge Armando y yo Jaime Alonso. Mi papá es originario de Santa Marta y mi mamá de Santa Ana, ambos en el departamento del Magdalena. Mi papá es desempleado con 5 semestres de administración de empresas y mi mamá docente de primaria. Mi hermano es tecnólogo en sistemas y trabaja actualmente en Duppont y pues yo estoy en 10mo semestre de ing. de sistemas en la Autónoma.

Mmm. Aún no sé que decir dentro de un todo abrumador. Será porque no sé mucho de mi familia pero lo que sé me deja lleno. En mi casa no se hablan de los problemas del otro. No ha sido costumbre y esto me pesa ahora porque no me gusta que me manden a hacer algo que ya sé que tengo que hacer. Es por esto que mi casa es como los de los Buendia: todos los días, de todos los años, a las misma horas, se decía lo mismo que se decía a cada hora.

Mi familia no es lo que quiero tener o forjar cuando me case. No quiero decirles a mis hijos que ahí están sus platos de comidas y que laven estos despues de haber cenado. No quiero exasperarlos  con algo de tal manera que se desalienten. No quiero que se destruyan por burlas destructivas.

Quisiera que todo sea transparente, que el dinero que no hay no sea impedimento para alcanzar grandes cosas, que sí se puede estudiar en la UniNorte, tener excelentes calificaciones y ganarse una beca. Esta es la miseria que me destruye parte de mi templo ya que es lo que me aleja de ellos y no me permite ser con ellos. Yo soy el (1).

Pero a pesar de esto los prefiero a otros. Mi papá me ha enseñado a hacer las cosas bien y cocinar ordenadamente. A limpiar los desastres al mismo tiempo que se dan. A levantarse temprano a lavar la ropa y a cocinar el desayuno. Si, mi papá en realidad es la ama de casa. El perdió su trabajo por la crisis del 94 y por eso se consumió en el alcohol. Por eso nunca me ha gustado ir a los limites con el alcohol. Aunque me he embriagado hasta vomitar siempre he sido conciente que prefiero gastarme todo ese dinero en compartir momentos eternos.

Mi mamá ha sido la patrocinadora oficial de mis caprichos. Ella me ha comprado muchas cosas que aprecio: el w200 que tuve, este laptop, R2D2, las boletas mías, las de DeiviX y las de Boo para ir a cine, me ayudó a comprar a Polly y lo que más aprecio, la universidad. Por todo esto me he hecho una deuda conmigo mismo. Ella anhela bastante que me gradue pronto y yo tambien, y espero que para esa fecha ella luzca un vestido blanco que tambien espero sea yo quien lo compre.

Mi hermano es mi heroe a pesar de que no lo sea. Por él me convertí al Señor, al rock y a la ing. de sistemas. Por él es que soy lo que soy en mis fundamentos. Nunca fué un gran hermano mayor pero tengo que decir que lo quiero mucho. El se fué de la iglesia justo en la misma semana que yo fuí a mi primer encuentro. El salió del equipo de 12 y yo entré. Siempre había pensado que si él volviera a ese grupo con mucho gusto le daría mi puesto y sería su discípulo. En serio lo quiero mucho.

Hace tiempo atrás soñé con una niña jugando a la puerta. Soñé que llegaba de mi trabajo y que lo primero que veía a las siete de la noche al llegar a casa eran sus ojos claros como los de su madre. Su mamá estaba en el estudio trabajando en el computador porque al fin era lo que ella quería ser. Hace seis meses tuve el mismo sueño con los mismos personajes pero en diferente lugar. Una casa en el centro norte de la ciudad. Una cocina esplendorosa al pie de la sala. En el estudio un Mac, una Les Paul, una bateria, un bajo y un piano que habia comprado especialmente para la madre de mi niña. El piso de madera jugaba coquetamente con las paredes de color caoba. Soñé que a esa mujer después de la noche de bodas la sorprendía mostrandole tan semejante lugar luego ella me besaba y comprendía que al fin era todo un hombre. Esto es lo que quiero para el futuro. Espero que llegue.

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Hola. El siguiente artículo fue escrito por Deivi, mi mejor amigo. Haciendo honor a su estilo, el es estudiante de lo que le gusta, maestro de lo que le apasiona y profeta de su Señor. Espero les guste y sus opiniones.

Mi amigo se desmayó. Me pregunto, sinceramente, quién hoy día se desmaya. ¿Qué clase de novela es esta en donde estamos?

Mi gran amigo creyó ser un buen jugador de fútbol  y vio, tristemente, que su estado físico no es el mejor. Se sentó en un banco y lo próximo que recuerda es levantarse del suelo, con su cuerpo golpeado y la cabeza sangrando. En ese momento, lleno de dolor existencial, se preguntó ¿Qué estoy haciendo con mi vida? El desmayo significó lo máximo en su vida o, por lo menos, en su escala de dolor emocional.

La depresión le ha tocado. Hace algún tiempo, a mi parecer, nunca le veía triste; hoy, tristemente, sabe diferenciar y vivir los duelos propios de su vida. ¿Qué estoy haciendo con mi vida?, se preguntó. Y yo me pregunto que lo lleva a uno a tal interrogante. Quizás él tuvo un desmayo físico pero más importante que eso, ha sido el desmayo emocional. Me preocupé por él; no hubo nadie que lo socorriera y prefirió no decir nada en su casa evitando un posible regaño. Lamento no haber estado allí. Siento que a veces podríamos desmayarnos y ver que nadie nos puede ayudar.

¿Qué estoy haciendo con mi vida? Me recuerda más bien: ¿En qué me he convertido? Cómo alguien ahora lidia sabiendo que no es un robot y que sabe, con seguridad, cuando está triste o feliz. ¿Qué hacer con el dolor? Quiero ver a Jesús. Sí, a Jesús como varón de dolores, hombre de sufrimiento que llevó todo esto en la cruz. Quiero pensar en Él y verlo manifestado en la vida de mi amigo, evitándole desmayos que lo lleven a preguntarse acerca de sus vacíos existenciales.

Luego, lo vi. Ese día con cariño le pasé un algodón lleno de Isodine por la herida que tenía en la cabeza. La herida ya no está; y la cicatriz, parece haberse ido.

Ilydh

Esperamos tu recuperación.

Verse 1:
Amazing grace how sweet the sound
That saved a wretch like me
I once was lost, but now I'm found
Was blind but now I see

Chorus:
My chains are gone, I've been set free.
My God, My Savior has ransomed me.
And like a flood his mercy reigns.
Un-ending love, amazing grace

Verse 2:
’Twas grace that taught my heart to fear,
And grace my fears relieved;
How precious did that grace appear,
The hour I first believed!

Verse 3:
The Lord has promised good to me,
His word my hope secures;
He will my shield and portion be,
As long as life endures.

Verse 4:
The earth shall soon dissolve like snow,
The sun forbear to shine;
But God, who call’d me here below,
Will be forever mine.
(Will be forever mine)
(You are forever mine)

Llevo en este Camino un poco más de cuatro años y ha sido realmente difícil alcanzar los estándares que me obligan a creer. Que debo ser un ministro ungido, que debo orar, que debo leer la Biblia, que debo estudiarla, que debo hacer un devocional, que tengo que levantarme a las 5 de la mañana para orar, que debo predicar en el bus, al que está a mi lado, que debo dar diezmos, que no es para los pastores que es para Dios, que si no voy a al integración no puedo estar en el equipo, que si no estoy en la iglesia no estoy en Dios, que debo ser, que debo hacer, que debo… Es por esto que mucha gente que va a los servicios no puede distinguir el verdadero Espíritu de Dios. Esto me ha provocado muchas crisis. A veces me sentía menos, me frustraba, me entristecía, me daba rabia y me daban ganas de pecar. Es que no se puede exigir ese tipo de cosas si no hay un mentor -aunque sea uno malo-.

Desde hace un año, y un poco más, decidí enfrentar al Señor y pasar a través del velo que pone la iglesia y, para sorpresa mía, la mayor parte de las cosas que me habían predicado eran mentiras y aún siguen siendo mentiras. Todavía me afectan esas mentiras porque apenas he decidido,  concientemente, hacer algo por el Reino de los Cielos. Ahora es cuando voy a prepararme para servir mejor a una generación que clama por sinceros profetas, evangelistas entendidos, pastores dedicados y genuinos maestros.

Darse cuenta de lo malo de nuestras vidas es la parte más facil pero tomar los correctivos es lo mas difícil. Es fácil reconocer que estamos en la inmunda desgracia pero de ahí a hacer algo para cambiar las cosas, hay mucho trecho. Debe ser porque nuestro cuerpo se acostumbra al lodo de nuestro charco o porque nos decimos a nosotros mismos que no todo está mal. Nos conformamos con solo respirar, comer, beber y tener una vida normal. Una vida llena de recuerdos de un futuro que no pudimos alcanzar y vacía de relevancia. A eso uno se acostumbra. La Biblia dice que nuestros miembros están en contra de lo que nuestro espíritu y el Espíritu quieren hacer. La parte motriz de nuestro ser se opone a nuestra parte intelectual. Pero también -dice que Pablo-, se daba a sí mismo como golpes, obligando a su cuerpo, a hacer lo que su espíritu quería hacer.

Todo esto lo hablo porque hoy quiero decir a ustedes, mis solitarios leyentes, que el estar bien es un regalo de Dios, una decisión y una recompensa. Como dije antes, la parte fácil de todo esto, es reconocer que estamos mal pero hacer que yo esté bien es lo más costoso. Con la muerte de Jesús en la cruz no sólo pudimos recobrar la comunicación directa con Dios, la Biblia dice que todo aquel que acepta el rescate de Jesús recibe, por parte de Él, vida eterna y en abundancia. Creo que cuando se refiere a ‘vida abundante’ es a estar bien. Por esto digo que es un regalo. Un regalo que a todos nos gustaría tener, un edicto real que, todos aquellos que crean en Jesús, como su Señor, le sea dado sin omisión alguna, el vivir bien. Pero así como el Señor decidió darlo, así tambien decidimos tomarlo o no. El estar bien es una decisión; es una decisión a convercerse que, a pesar que no veo mi bienestar, yo lo tendré, decidir a guardar, lo que juntamente con el amor y la fe, es eterna -esto es la esperanza-. A pesar de lo que sea, decidir creer que, aunque suene fácil lograrlo y difícil hacerlo, sí se puede lograr estar bien. Sin embargo, la Biblia también dice que si yo creo esto y no hago las cosas que me llevan a obtenerlo, de nada me sirve. Y es cierto. Se pueden hacer discursos de cómo hacer las cosas bien y eso alimentaría nuestro ego moralista, pero si nada hago por alcanzarlo, de nada me habrá servido prestar mis oídos al deleite del escuchar lo bien que puedo pasarla. Como un amigo dijo -cuando se lanzó a edil de su localidad-: yo quiero ser uno de esos que estén en la rosca y que digan de mí que me robo la plata; no que sea yo uno de esos que se ponen en las esquinas a decir ese tipo de cosas de los dirigentes. El estar bien es una recompensa de hacer cosas para lograrlo. Suena un poco contradictorio pero creo que así es. Si yo tengo muchos profetas que me imponen las manos y me dicen cuan bonito voy a predicar pero si ningún día me animo a predicar, pregunto yo  ¿en qué es relevante para el Reino de los Cielos esas voces proféticas o quien las oyó? A todos nos gusta eso pero sufriremos pérdidas si no hacemos nada.

Con este artículo quisiera alentar a mi iglesia para que al fin tengan una relación genuina con Dios y que sean esos hombres de Dios de los cuales esta tierra no es digna, a que al fin estén bien, sea que prediquen en una plataforma o en su nueva oficina, a que se animen a tomar de las cosas celestiales que dice la Biblia que pensemos o de las cosas buenas que hay en esta vida. Animar a mi iglesia a inscribirse en la universidad, a estudiar lo que siempre quisieron estudiar o descubrieron lo que realmente querían estudiar. A hacer cursos de su instrumento musical favorito para poder inspirar a otros y traer la mayor cantidad de personas al Señor o simplemente para llegar a ese tono alto de esa canción que me gusta tanto. A aguantar los malos tratos de los que no nos quieren que seamos alguien en el Reino de los cielos. Les animo a estar bien.

Hace poco estuve en la casa de un conocido. Era su cumpleaños y ahí se reunieron sus amigos más cercanos. Me gustó mucho la reunión. No era una de esas con música evangélica escandalosa que sólo ponen en fiestas imitando a las del mundo porque no tienen la capacidad para hacer una buena.

Éramos unas 10 personas en el lugar y lo bueno es que a todas las conocía. Ahí estaban viejos mentores y amigos y, por primera vez, en mucho tiempo, los veía reír como antes. Por eso me gustó. Sea dicho de paso, en mis cumpleaños sólo quiero la gente que me ama y que por ese día me creen importante.

Como dije: habían viejos mentores. Mis líderes de la generación dorada de GJ. Esos que me vendieron un evangelio poderoso y amoroso. Esos que me inyectaron fe y tenacidad. Dos años después algunos destellos del pasado saltaban entre risas y versículos preferidos.

La noche iba en un rumbo muy delicado pero lejos de la realidad. Discutíamos -sin ofendernos- de lo que debe ser la iglesia. Y  uno de ellos me hizo recordar esa bendita pregunta que muchas veces no le encontré respuesta: Entonces si no estás bien ahí, ¿por qué no te vas? Esa noche encontré la respuesta: A pesar que no me siento bien ahí, mi corazón está bien porque sé que aún el Señor me habla. Y lo hace.

Muchas veces me preguntaron que por qué no salía del yugo de mi ex-líder rápido y sin dolor;  y es porque soy muy orgulloso y cuando creo tener la razón, hasta que no se me demuestre lo contrario, siempre la tendré. De hecho, muchas veces he dicho cosas que después se cumplen. Muchas veces he advertido de cosas que están pasando que se deben dar solución y la gente no me hace caso y cuando pasan el golpe es duro. Es por esta razón que prefiero hablar con las personas que me creen y que me tienen estima y no aquellas que no saben reconocer -porque no pueden- las cosas que pasan.

Pero esto no quiere decir que no esté sin alguna tendencia al error. De hecho, me equivoco muchísimo en un día. Tomo decisiones que me afectan negativamente y al final de la noche, hay un suspiro -algunas veces acompañado de lágrimas-, con el que expreso que no tomé buenas decisiones pero que me den otra oportunidad.

En este Camino las decisiones pesan y en el cumplimiento de los plazos te dan alegría máxima por lo que sale bien pero sientes una crisis cuando todo sale mal. En estos cuatro años he aprendido a tomar decisiones. No soy un doctor en decisiones pero las que he tomado me han sentando bien y como dije antes, en el cumplimiento de los plazos, el tiempo me da la razón.

Las desiciones hay que saberlas tomar estudiando cada variable que pueda presentarse y teniendo muy en cuenta las constantes. Siempre me he basado en hacer una lista de cosas que siempre me van a quedar y aferrarme a éstas. Lo mejor de todo es que no estoy solo en estas decisiones. He aquí una constante: siempre el Señor está conmigo -y contigo también- y me agarro de su misericordia para sostenerme. Algunas no me han salido tan bien pero sé que el Señor siempre está ahí. Hay veces que me dan duro las decisiones porque pierdo algo precioso pero cuando esto sucede me tomo tres días para llorar delante de Él lo que acabo de perder. En especial cuando decido perder algo.

A los que leen estas palabras sólo les puedo decir que mi Señor estará con ustedes. Tal vez haga lo que ustedes quieren que haga; tal vez no. Pero les aseguro que mi Señor sabe dar explicaciones y sabe mostrar el panorama completo de la situación. Con el tiempo calla la vergüenza que produce la exposición del ser -he estado ahí bastantes veces- para enseñar amor y humildad para que cuando te dé la razón sepas manejar la autoridad y el poder.

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Mi nombre es Jaime Alvarez. Oriundo de Las Barrancas de San Nicolás soy un joven de 24 años trastornado por Dios y la estupidez. Intento ser cristiano y me vá mas o menos. Este es mi blog para hablar cosas terrenales, normales, subnormales y divinas.

Siganme los buenos.

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